Resumen
¿Y si una pintura de un tigre blanco se fragmentara y cada pedazo persiguiera nuestros sueños y nos acosara frente al Sena, mientras subimos las mimas escaleras que vimos en Los amantes del Pont-Neuff de Carax? Las pinturas, las acuarelas, los grabados, podrían ser un ejército de "ángeles clandestinos" que se ocupan de perseguirnos a aquellos que visitamos exposiciones de artes plásticas regularmente, para recordarnos que una imagen pintada en un lienzo o en un vidrio verde o en la piel de una japonesa muda, es indeleble. El arte es indeleble. Sello en lacre de Napoleón antes de ser envenenado, ex-libris de un ciego que aprendió a leer antes que la radiación de Hiroshima lo volviera inútil.
Referencias
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