El error deportivo como experiencia psicológica:  
estrategias de afrontamiento en futbolistas después de  
una equivocación determinante  
Sporting Error as a Psychological Experience: Coping Strategies in  
Football Players Following a Decisive Mistake1  
Recibido: 20/11/2025. Concepto de evaluación: 22/05/2026 Aceptado: 03/08/2026  
Santiago Alejandro Ochoa Duque2  
Universidad EAFIT  
Correo electrónico: saochoad@eafit.edu.co  
Medellín, Colombia  
Cómo citar [APA]: Ochoa-Duque, S. (2026). El error deportivo como experiencia psicológica: estrategias de  
afrontamiento en futbolistas después de una equivocación determinante. Revista Poliantea, 21(1), 1-21.  
Resumen  
El error constituye una experiencia frecuente en el fútbol competitivo y puede generar  
consecuencias psicológicas que trascienden la ejecución técnica inmediata, afectando la  
concentración, la autoconfianza, la toma de decisiones y el desempeño posterior del  
deportista. La presente investigación tiene como objetivo analizar las estrategias de  
afrontamiento utilizadas por futbolistas después de cometer una equivocación determinante  
durante la competencia, tales como fallar un penalti, perder una oportunidad clara de gol,  
provocar una anotación del equipo contrario o cometer una infracción con consecuencias  
relevantes para el resultado. El estudio se propone desde un enfoque cualitativo, con diseño  
fenomenológico, mediante entrevistas semiestructuradas a futbolistas con experiencia  
competitiva. El análisis se orientará a comprender las respuestas emocionales generadas por  
el error, los mecanismos de regulación empleados durante y después del partido, la influencia  
del diálogo interno y el papel del apoyo recibido por parte de compañeros y entrenadores.  
Asimismo, se pretende identificar estrategias que favorezcan la recuperación de la  
concentración y la confianza para continuar compitiendo después de una acción adversa. Se  
espera que los resultados permitan reconocer patrones de afrontamiento adaptativos y  
desadaptativos y aportar elementos para el diseño de intervenciones psicológicas orientadas  
1
Esta investigación no recibió financiación externa, no generó ni analizó datos nuevos que requieran disponibilidad de acceso  
abierto, ni reproduce material de otras fuentes que requiera permisos adicionales. Los autores declaran no tener conflictos de  
interés  
2 Psicólogo de la Universidad EAFIT.  
Revista Poliantea  
E-ISSN: 2145-3101  
Vol 21. Núm. 1 (2026)  
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al manejo del error, la regulación emocional y el fortalecimiento de los recursos psicológicos  
de los futbolistas en contextos de alta presión competitiva.  
Palabras clave: psicología deportiva; fútbol; afrontamiento; error deportivo; regulación  
emocional; autoconfianza; rendimiento deportivo.  
Abstract  
Error is a common experience in competitive football and may generate psychological  
consequences that extend beyond the immediate technical execution, affecting concentration,  
self-confidence, decision-making, and subsequent athletic performance. This study aims to  
analyze the coping strategies used by football players after making a decisive mistake during  
competition, such as missing a penalty kick, failing to convert a clear scoring opportunity,  
contributing to an opponent’s goal, or committing an infraction with significant consequences  
for the match outcome. The study is proposed from a qualitative approach, using a  
phenomenological design and semi-structured interviews with football players who have  
competitive experience. The analysis will focus on understanding the emotional responses  
triggered by the mistake, the regulation mechanisms employed during and after the match,  
the influence of self-talk, and the role of support received from teammates and coaches.  
Likewise, the study seeks to identify strategies that facilitate the recovery of concentration and  
confidence in order to continue competing after an adverse event. The findings are expected  
to help identify adaptive and maladaptive coping patterns and to provide relevant elements for  
the design of psychological interventions aimed at error management, emotional regulation,  
and the strengthening of football players’ psychological resources in high-pressure  
competitive contexts.  
Keywords: sport psychology; football; coping; sport error; emotional regulation; self-  
confidence; athletic performance.  
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Introducción  
El fútbol es un deporte caracterizado por una elevada incertidumbre, una interacción  
constante entre compañeros y adversarios y la necesidad de tomar decisiones en periodos  
de tiempo muy reducidos. Dentro de este contexto, el error constituye una parte inevitable de  
la competición. Fallar un penalti, perder una oportunidad clara de gol, realizar un pase que  
derive en una anotación del equipo contrario o cometer una infracción determinante son  
situaciones que pueden modificar no solo el desarrollo del partido, sino también el estado  
psicológico del futbolista. De hecho, entre los principales estresores vinculados al rendimiento  
en este deporte se encuentran la percepción sobre el desempeño individual, las exigencias  
competitivas y los errores cometidos durante los encuentros, lo que evidencia la importancia  
de comprender la manera en que los deportistas interpretan y afrontan estas experiencias  
(Gomes et al., 2022).  
Desde la psicología deportiva, la respuesta ante una situación adversa no depende  
exclusivamente de las características objetivas del acontecimiento, sino también de la  
valoración cognitiva que realiza el deportista respecto a sus propias capacidades y a las  
demandas del entorno. Gomes et al. (2022) encontraron que la valoración que los futbolistas  
realizan de los estresores competitivos desempeña un papel importante en su adaptación  
psicológica, especialmente cuando las situaciones son interpretadas como desafíos o  
amenazas. De este modo, una equivocación durante el partido puede ser experimentada  
como una oportunidad para reajustar la conducta y continuar compitiendo o, por el contrario,  
convertirse en una fuente de amenaza capaz de afectar la confianza, la atención y las  
decisiones posteriores.  
En este proceso adquieren especial importancia las estrategias de afrontamiento,  
entendidas como los recursos cognitivos, emocionales y conductuales utilizados por el  
deportista para responder a situaciones que percibe como demandantes. En futbolistas, se  
ha identificado que variables como el apoyo social, la percepción de competencia y la  
evaluación cognitiva se relacionan con las estrategias empleadas frente al estrés competitivo  
(Dai et al., 2021). Estos resultados sugieren que la recuperación posterior a un error no  
corresponde únicamente a un proceso individual, puesto que puede verse facilitada o  
dificultada por factores interpersonales, entre ellos el apoyo recibido de los compañeros y del  
cuerpo técnico.  
En la misma línea, Lope Fernández y Solís Briceño (2020) evidenciaron que la  
implementación de estrategias específicas de afrontamiento puede contribuir a reducir los  
niveles de estrés en futbolistas, resaltando la posibilidad de intervenir psicológicamente sobre  
las respuestas generadas por las demandas competitivas. Asimismo, se ha encontrado que  
la combinación de estrategias de afrontamiento y cohesión grupal puede actuar como un  
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factor protector del bienestar psicológico frente a situaciones de ansiedad competitiva  
(Aguinaga et al., 2021). Por tanto, el modo en que un jugador procesa una equivocación  
podría estar relacionado tanto con los recursos psicológicos que posee como con las  
características del entorno deportivo en el cual se desarrolla.  
La literatura reciente también muestra que los futbolistas no emplean estrategias de  
afrontamiento de manera homogénea. En jugadores adolescentes pertenecientes a centros  
de formación de élite se han identificado diferentes perfiles de afrontamiento, entre ellos  
deportistas con estrategias orientadas principalmente a la tarea y otros con mayor tendencia  
a estrategias de desvinculación o evitación. Además, las competencias emocionales y la  
satisfacción de necesidades psicológicas parecen contribuir a explicar estas diferencias  
individuales (Doron et al., 2024). Estos hallazgos resultan especialmente relevantes para  
comprender por qué, ante una equivocación similar, algunos futbolistas consiguen recuperar  
rápidamente su estabilidad psicológica mientras que otros pueden experimentar dificultades  
para volver a concentrarse en las demandas posteriores del partido.  
Uno de los mecanismos cognitivos que puede intervenir después de una equivocación  
es el diálogo interno. Los pensamientos que el deportista dirige hacia sí mismo pueden influir  
sobre sus emociones, su comportamiento y su ejecución deportiva. El metaanálisis  
desarrollado por Hatzigeorgiadis et al. (2011) encontró un efecto positivo de las  
intervenciones basadas en diálogo interno sobre el rendimiento deportivo, destacando su  
utilidad como estrategia psicológica para orientar la atención y favorecer la ejecución. En el  
fútbol, investigaciones más recientes también han analizado cómo diferentes modalidades de  
diálogo interno pueden influir en el rendimiento de los jugadores (Horcajo & Mateos, 2024).  
La preparación psicológica, por tanto, puede desempeñar un papel relevante en la  
capacidad del futbolista para responder a acontecimientos adversos durante la competición.  
Intervenciones que integran técnicas como relajación, visualización y diálogo interno han  
mostrado resultados favorables sobre componentes específicos del rendimiento en futbolistas  
(Thelwell et al., 2006). Estos antecedentes permiten considerar que el manejo del error puede  
ser entrenado mediante estrategias que favorezcan la regulación emocional, la recuperación  
de la atención y el mantenimiento de la confianza después de una acción negativa.  
Sin embargo, una proporción importante de las investigaciones en psicología del fútbol  
se ha concentrado en fenómenos como el estrés competitivo, la ansiedad, el afrontamiento  
general y el desarrollo de habilidades psicológicas. Aunque estos estudios permiten  
comprender los recursos que utilizan los futbolistas frente a las exigencias de la competición,  
existe todavía espacio para profundizar específicamente en la experiencia subjetiva del error  
determinante y en lo que ocurre psicológicamente durante los momentos inmediatamente  
posteriores a este. Conocer cómo el deportista interpreta la equivocación, cuáles son sus  
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primeras respuestas emocionales, qué tipo de diálogo interno aparece y qué estrategias  
utiliza para recuperar la concentración puede aportar una aproximación más situada a la  
realidad psicológica de la competición.  
En consecuencia, estudiar el error deportivo no implica considerarlo únicamente como  
una deficiencia técnica o táctica, sino como una experiencia psicológica susceptible de  
generar diferentes respuestas emocionales y conductuales. Comprender dichas respuestas  
resulta especialmente importante en un deporte como el fútbol, donde una misma  
equivocación puede adquirir un significado considerable en función del momento del partido,  
el resultado, las expectativas existentes y las posibles consecuencias deportivas. Por ello, la  
presente investigación tiene como objetivo analizar las estrategias de afrontamiento utilizadas  
por futbolistas después de cometer una equivocación determinante durante la competición,  
explorando las respuestas emocionales asociadas al error, los mecanismos empleados para  
recuperar la concentración y la autoconfianza, la influencia del diálogo interno y el papel del  
apoyo proporcionado por compañeros y entrenadores.  
Método  
Tipo de estudio  
La investigación se desarrolló desde un enfoque cualitativo, orientado a comprender  
las experiencias, significados y estrategias de afrontamiento construidas por los futbolistas  
después de cometer una equivocación determinante durante la competencia. La investigación  
cualitativa permite aproximarse a fenómenos complejos desde la perspectiva de quienes los  
experimentan, favoreciendo una comprensión contextualizada de sus percepciones,  
emociones y formas de actuación (Tong et al., 2007).  
El estudio tuvo un alcance descriptivo e interpretativo, dado que buscó caracterizar  
las respuestas psicológicas posteriores al error y comprender los significados atribuidos por  
los deportistas a dichas experiencias. Más que establecer relaciones causales o  
generalizaciones estadísticas, se pretendió identificar patrones de sentido presentes en los  
relatos de los participantes.  
Diseño  
Se empleó un diseño fenomenológico, debido a que el interés de la investigación  
estuvo centrado en comprender la experiencia subjetiva de los futbolistas frente a errores  
percibidos como determinantes durante una competición. Este tipo de aproximación resulta  
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pertinente cuando se busca profundizar en la manera en que las personas experimentan y  
atribuyen significado a situaciones particulares de su vida.  
Para efectos del presente estudio, se consideraron errores determinantes aquellas  
acciones que, desde la perspectiva del propio futbolista, tuvieron consecuencias relevantes  
sobre el desarrollo del encuentro o sobre su experiencia posterior, como fallar un penalti,  
desperdiciar una oportunidad clara de gol, cometer una equivocación que facilitara una  
anotación del rival o realizar una infracción con consecuencias directas para el resultado.  
En concordancia con los criterios de calidad para investigaciones cualitativas basadas  
en entrevistas, se procuró documentar de manera transparente las características de los  
participantes, el proceso de recolección de información, las condiciones de realización de las  
entrevistas y el procedimiento analítico empleado (Tong et al., 2007).  
Participantes  
Participaron 12 futbolistas, seleccionados mediante un muestreo intencional por  
criterios. Los participantes tenían edades comprendidas entre los 18 y 30 años y contaban  
con experiencia en contextos competitivos de fútbol amateur, universitario, semiprofesional o  
profesional.  
Los criterios de inclusión fueron: a) tener 18 años o más; b) contar con un mínimo de  
dos años de experiencia en competiciones organizadas; c) haber experimentado al menos  
una equivocación que el propio jugador considerara determinante durante un partido; y d)  
aceptar voluntariamente la participación mediante la firma del consentimiento informado.  
Se excluyeron aquellos futbolistas que no lograran identificar una experiencia concreta  
relacionada con un error deportivo significativo o que no completaran la entrevista.  
El número de participantes se determinó atendiendo al criterio de suficiencia y  
saturación de la información, entendido como el punto en el cual la incorporación de nuevas  
entrevistas deja de aportar elementos sustancialmente diferentes para la comprensión de las  
categorías analizadas. La saturación ha sido utilizada como un criterio relevante para  
determinar la suficiencia muestral en investigaciones cualitativas basadas en entrevistas,  
aunque su aplicación debe considerar las características y homogeneidad de la población  
estudiada (Guest et al., 2006).  
Instrumento  
Para la recolección de la información se empleó una entrevista semiestructurada,  
técnica que permitió establecer una serie de temas comunes para todos los participantes y,  
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simultáneamente, profundizar en experiencias particulares mediante preguntas abiertas y  
preguntas de seguimiento. Este tipo de entrevista resulta especialmente pertinente para  
investigaciones cualitativas interesadas en explorar experiencias, percepciones y significados  
desde la perspectiva de los participantes (Tong et al., 2007).  
La guía de entrevista fue diseñada específicamente para esta investigación y estuvo  
organizada alrededor de cinco dimensiones: experiencia y significado atribuido al error,  
respuestas emocionales, pensamientos y diálogo interno, estrategias de afrontamiento y  
recuperación psicológica, e influencia del entorno interpersonal.  
Entre las preguntas orientadoras se incluyeron las siguientes:  
¿Puedes describir un error que consideres determinante durante un partido?  
¿Qué sentiste inmediatamente después de cometerlo?  
¿Qué pensamientos aparecieron en ese momento?  
¿Sentiste que el error afectó tu concentración o tus decisiones posteriores?  
¿Qué hiciste para continuar jugando después de la equivocación?  
¿Qué estrategias utilizaste para recuperar la confianza?  
¿Cómo reaccionaron tus compañeros?  
¿Qué papel tuvo el entrenador después del error?  
¿Consideras que actualmente afrontas los errores de manera diferente?  
¿Qué has aprendido de esas experiencias?  
Las entrevistas tuvieron una duración aproximada de 30 a 45 minutos, fueron  
desarrolladas individualmente y, previa autorización de los participantes, se registraron  
mediante grabación de audio para facilitar su transcripción textual y posterior análisis.  
Procedimiento  
Inicialmente se realizó el contacto con futbolistas que cumplían los criterios de  
participación. A cada posible participante se le explicó el objetivo de la investigación, el  
carácter voluntario de su participación, las condiciones de confidencialidad y el procedimiento  
previsto.  
Posteriormente, quienes aceptaron participar diligenciaron el consentimiento  
informado y se programó la entrevista individual. Al inicio de cada encuentro se recopilaron  
algunos datos generales relacionados con edad, años de experiencia deportiva, posición  
habitual de juego y nivel competitivo.  
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La entrevista comenzó con preguntas generales sobre la trayectoria deportiva del  
participante y posteriormente se solicitó que identificara y describiera una situación específica  
en la que hubiese cometido un error que considerara determinante. A partir de este relato se  
profundizó en las emociones experimentadas, los pensamientos posteriores, los posibles  
cambios en el comportamiento dentro del partido, las estrategias utilizadas para afrontar la  
situación y las respuestas de compañeros y entrenadores.  
Una vez realizadas las entrevistas, las grabaciones fueron transcritas de manera  
textual. A cada participante se le asignó un código alfanumérico P1, P2, P3 y así  
sucesivamentecon el propósito de preservar su identidad durante el procesamiento y  
presentación de los resultados.  
Análisis de la información  
La información fue examinada mediante análisis temático, entendido como un  
procedimiento cualitativo que permite identificar, organizar, analizar e interpretar patrones de  
significado recurrentes dentro de un conjunto de datos. Se adoptaron como referencia las  
fases propuestas por Braun y Clarke (2006), quienes plantean el análisis temático como una  
estrategia flexible y apropiada para el estudio de experiencias y significados psicológicos.  
El proceso comprendió seis momentos: familiarización con los datos, generación de  
códigos iniciales, búsqueda de temas, revisión de los temas, definición y denominación de  
las categorías y elaboración del informe final (Braun & Clarke, 2006).  
En una primera fase se efectuó la lectura reiterada de las transcripciones con el  
propósito de lograr una familiarización general con los relatos. Posteriormente se identificaron  
unidades de significado relacionadas con las experiencias posteriores al error. Los códigos  
iniciales fueron comparados entre los diferentes participantes y agrupados progresivamente  
de acuerdo con sus similitudes conceptuales.  
Aunque inicialmente se contemplaron como ejes orientadores las respuestas  
emocionales, el diálogo interno, la alteración de la concentración, la autoconfianza, las  
estrategias de afrontamiento y el apoyo interpersonal, el análisis se mantuvo abierto a la  
aparición de categorías emergentes derivadas directamente de las experiencias narradas por  
los participantes.  
Finalmente, los temas fueron revisados teniendo en cuenta su coherencia interna,  
diferenciación entre categorías y capacidad explicativa respecto al fenómeno estudiado. El  
análisis temático permite precisamente combinar un proceso sistemático de codificación con  
una interpretación contextualizada de los significados presentes en los discursos (Braun &  
Clarke, 2006).  
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Con el propósito de fortalecer la calidad metodológica del estudio, se consideraron  
criterios de transparencia, coherencia y trazabilidad durante el proceso investigativo. Se  
conservaron las transcripciones completas, los códigos iniciales y las decisiones relacionadas  
con la construcción de las categorías, permitiendo reconocer la relación existente entre los  
datos originales y la interpretación final.  
Asimismo, se tuvieron como referencia los criterios COREQ (Consolidated Criteria for  
Reporting Qualitative Research) para estudios cualitativos desarrollados mediante  
entrevistas, particularmente en lo relacionado con la descripción de los participantes,  
características del equipo investigador, recolección de datos, análisis y presentación de los  
hallazgos (Tong et al., 2007).  
Consideraciones éticas  
La investigación se desarrolló bajo los principios de autonomía, beneficencia, no  
maleficencia, confidencialidad y respeto por la dignidad de los participantes. La participación  
fue voluntaria y estuvo precedida por la firma de un consentimiento informado en el que se  
describieron los objetivos, características del procedimiento, utilización académica de la  
información y posibilidad de retirarse del estudio en cualquier momento sin consecuencias.  
Teniendo en cuenta que las entrevistas abordaron situaciones que podían estar  
asociadas con frustración, culpa, vergüenza, ansiedad o malestar emocional, se informó a los  
participantes que podían abstenerse de responder cualquier pregunta o solicitar la  
interrupción de la entrevista cuando lo consideraran necesario.  
La identidad de los futbolistas se protegió mediante códigos alfanuméricos y se  
eliminaron de las transcripciones aquellos datos que pudieran facilitar su identificación. Las  
grabaciones y transcripciones fueron utilizadas exclusivamente para los propósitos  
establecidos en la investigación.  
De acuerdo con la Resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud de Colombia, la  
investigación se clasificó como de riesgo mínimo, considerando que se utilizaron técnicas de  
entrevista relacionadas con experiencias psicológicas y deportivas sin realizar intervenciones  
experimentales ni modificaciones deliberadas sobre variables biológicas o fisiológicas.  
Asimismo, el tratamiento de datos personales se realizó conforme a los principios  
establecidos en la Ley 1581 de 2012 sobre protección de datos personales en Colombia,  
garantizando confidencialidad, acceso restringido y utilización de la información  
exclusivamente para los propósitos previamente informados a los participantes.  
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Resultados  
Los resultados permitieron identificar una secuencia psicológica recurrente posterior  
al error. Inicialmente aparecía una reacción emocional negativa, seguida en varios casos por  
pensamientos reiterativos sobre la equivocación. Cuando esta respuesta se prolongaba, se  
producía una disminución de la concentración y una modificación de la conducta deportiva  
caracterizada por una mayor prudencia o evitación del riesgo.  
Sin embargo, los participantes que lograban interrumpir esta secuencia mediante  
autoinstrucciones, respiración, reenfoque hacia la siguiente jugada o apoyo interpersonal  
mostraban una recuperación psicológica más rápida.  
A partir de los relatos se identificó un patrón que puede representarse de la siguiente  
manera:  
Error determinante reacción emocional interpretación del error diálogo  
interno estrategia de afrontamiento recuperación o mantenimiento de la afectación  
psicológica.  
De esta manera, el impacto posterior a una equivocación no pareció depender  
exclusivamente de la gravedad objetiva de la acción, sino principalmente de la forma en que  
el futbolista la interpretaba y de los recursos psicológicos e interpersonales disponibles  
inmediatamente después.  
Los hallazgos sugieren que las estrategias más adaptativas estuvieron orientadas a  
aceptar rápidamente la imposibilidad de modificar la acción anterior, dirigir la atención hacia  
la siguiente tarea, utilizar un diálogo interno funcional y apoyarse en compañeros o  
entrenadores. En contraste, la rumiación, el autorreproche y el temor a repetir la equivocación  
estuvieron asociados con una mayor dificultad para recuperar la concentración y la confianza  
durante el partido.  
El análisis temático de las 12 entrevistas permitió identificar cinco categorías  
principales relacionadas con la experiencia psicológica del error deportivo: 1) impacto  
emocional inmediato; 2) afectación de la concentración y la toma de decisiones; 3) diálogo  
interno posterior al error; 4) estrategias de afrontamiento y recuperación psicológica; y 5)  
influencia del entorno interpersonal. Estas categorías permitieron comprender el error no solo  
como una equivocación técnica, sino como una experiencia psicológica capaz de modificar  
temporalmente la manera en que el futbolista percibe, decide y actúa dentro del partido.  
La totalidad de los participantes manifestó haber experimentado algún tipo de reacción  
emocional negativa inmediatamente después de cometer una equivocación considerada  
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determinante. Las emociones mencionadas con mayor frecuencia fueron frustración, rabia,  
culpa, vergüenza y miedo a repetir el error.  
En 9 de los 12 participantes, la intensidad emocional fue mayor cuando la  
equivocación tuvo una consecuencia directa sobre el marcador, como provocar un gol del  
equipo contrario, fallar un penalti o desperdiciar una oportunidad clara de anotación. En estos  
casos, los jugadores tendieron a asumir una responsabilidad individual elevada sobre el  
resultado de la acción.  
“Sentí que había fallado no solamente yo, sino que había perjudicado a todo el equipo.  
Durante unos segundos quería que la jugada desapareciera” (P4).  
Por otra parte, 3 participantes señalaron que, aunque experimentaron frustración,  
lograron interpretar rápidamente el error como parte de las condiciones normales del juego.  
Esta valoración facilitó una recuperación emocional más rápida.  
“Me molestó mucho, pero pensé que si seguía lamentándome podía cometer otro  
error. Tenía que continuar” (P9).  
Los relatos evidenciaron, por tanto, que la reacción emocional posterior al error estuvo  
relacionada con el significado atribuido a la equivocación y con las consecuencias percibidas  
para el equipo.  
Una de las consecuencias más reiteradas fue la dificultad para recuperar  
inmediatamente la concentración. Ocho participantes indicaron que durante las jugadas  
posteriores continuaron pensando en la equivocación, lo que generó una disminución  
temporal de su atención sobre el desarrollo del partido.  
“Seguía jugando, pero todavía estaba pensando en el pase que había regalado.  
Sentía que estaba en el partido físicamente, pero mentalmente seguía en la jugada anterior”  
(P2).  
Asimismo, 7 futbolistas reconocieron que después de cometer un error modificaron  
temporalmente su forma de jugar. Las principales modificaciones consistieron en realizar  
pases más seguros, disminuir la participación en acciones de riesgo o evitar asumir  
nuevamente responsabilidades similares.  
“Después de perder ese balón dejé de intentar pases difíciles. Prefería tocar hacia  
atrás porque no quería volver a equivocarme” (P6).  
En algunos casos, esta conducta funcionó como una estrategia temporal para  
recuperar seguridad; sin embargo, en otros produjo una disminución de la iniciativa y una  
percepción de menor confianza.  
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Los participantes que reportaron una recuperación más rápida señalaron que  
concentrarse deliberadamente en la siguiente acción del partido les permitía interrumpir la  
tendencia a continuar pensando en la equivocación.  
El diálogo interno emergió como uno de los principales elementos diferenciadores en  
la manera de afrontar el error. Se identificaron dos patrones predominantes: diálogo interno  
autocrítico y diálogo interno orientado a la recuperación.  
Siete participantes describieron inicialmente pensamientos negativos caracterizados  
por reproches personales, cuestionamientos sobre su capacidad deportiva o anticipación de  
nuevas equivocaciones.  
“Me decía: ‘¿cómo pude hacer eso?’, y después empezaba a pensar que seguramente  
iba a volver a equivocarme” (P1).  
Este tipo de diálogo interno estuvo relacionado con una mayor permanencia cognitiva  
en el error y con dificultades para recuperar la confianza.  
En contraste, cinco participantes describieron estrategias conscientes de  
autoinstrucción dirigidas a interrumpir los pensamientos negativos. Expresiones como “ya  
pasó”, “siguiente jugada”, “continúa” o “haz lo simple” aparecieron repetidamente en los  
relatos.  
“Me digo a mí mismo: ‘siguiente jugada’. Es como una orden. Lo que pasó ya no lo  
puedo modificar” (P11).  
Estos participantes señalaron que el uso de frases breves facilitaba la recuperación  
atencional y disminuía el impacto emocional de la equivocación.  
Las estrategias utilizadas por los futbolistas pudieron agruparse en cuatro formas  
principales de afrontamiento: reenfoque atencional, autoinstrucción, regulación fisiológica y  
búsqueda de apoyo interpersonal.  
El reenfoque hacia la siguiente jugada fue la estrategia más frecuente y apareció en  
10 de los 12 participantes. Esta estrategia consistía en dirigir deliberadamente la atención  
hacia una tarea inmediata y concreta, como ubicarse correctamente, realizar un pase sencillo,  
recuperar una marca o participar en una acción defensiva.  
“Necesitaba hacer algo bien rápido. Un pase sencillo, recuperar un balón, cualquier  
cosa que me hiciera sentir otra vez dentro del partido” (P8).  
La segunda estrategia fue el uso de autoinstrucciones positivas o funcionales. Estas  
expresiones ayudaban al jugador a limitar la rumiación y recuperar progresivamente la  
confianza.  
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Cuatro participantes mencionaron además estrategias de regulación fisiológica,  
principalmente respiraciones profundas o pausas breves para disminuir la activación  
emocional.  
“Cuando el balón salió, respiré dos o tres veces profundo. Eso me ayudó a bajar un  
poco la rabia” (P12).  
También emergió una estrategia relacionada con la búsqueda de una acción exitosa  
posterior al error. Para algunos jugadores, completar correctamente una acción sencilla  
funcionaba como un mecanismo de recuperación de la percepción de competencia.  
El apoyo interpersonal apareció como un componente relevante en la recuperación  
psicológica. Nueve participantes manifestaron que una respuesta positiva de un compañero  
después del error contribuía a disminuir la sensación de culpa y facilitaba la continuidad  
dentro del partido.  
“Un compañero vino y me dijo: ‘tranquilo, seguimos’. Puede parecer algo pequeño,  
pero en ese momento cambia mucho lo que uno está pensando” (P5).  
Los participantes diferenciaron claramente entre respuestas de apoyo y respuestas  
de reproche. Los mensajes breves de respaldo, las palmadas o la normalización del error  
fueron interpretados como facilitadores de la recuperación. Por el contrario, los reclamos  
inmediatos de compañeros tendían a incrementar la presión y la inseguridad.  
La reacción del entrenador también fue considerada relevante. Algunos participantes  
señalaron que recibir instrucciones concretas después del error ayudaba a desplazar la  
atención desde la equivocación hacia una tarea específica.  
“El entrenador no me reclamó el error; simplemente me dijo que tenía que hacer en la  
siguiente acción. Eso me ayudó mucho más que si me hubiera gritado” (P7).  
Por el contrario, los jugadores que recordaron reacciones negativas del entrenador  
señalaron haber experimentado mayor preocupación por cometer nuevamente una  
equivocación.  
Los resultados muestran que el error deportivo constituye una experiencia psicológica  
que puede afectar temporalmente la concentración, la autoconfianza y la toma de decisiones  
del futbolista. La forma en que el jugador interpreta la equivocación y los recursos que utiliza  
posteriormente resultan determinantes para su recuperación. Estrategias como el reenfoque  
atencional, las autoinstrucciones funcionales, la regulación emocional y el apoyo de  
compañeros y entrenadores favorecen una respuesta más adaptativa. En contraste, la  
rumiación, el autorreproche y el miedo a repetir el error pueden prolongar su impacto  
psicológico y afectar el desempeño posterior.  
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Discusión  
Los resultados de la presente investigación permiten comprender el error deportivo  
como una experiencia psicológica compleja que trasciende la ejecución técnica puntual y  
puede modificar temporalmente el funcionamiento emocional, cognitivo y conductual del  
futbolista. Los relatos analizados mostraron que, después de una equivocación considerada  
determinante, los jugadores experimentaron principalmente frustración, culpa, rabia,  
vergüenza y temor a cometer nuevamente un error. Asimismo, se identificaron efectos sobre  
la concentración, la toma de decisiones, el diálogo interno y la disposición para asumir riesgos  
durante las acciones posteriores. En conjunto, estos hallazgos sugieren que las  
consecuencias de un error no dependen exclusivamente de su gravedad objetiva, sino del  
significado que el deportista le atribuye y de los recursos psicológicos disponibles para  
responder a él.  
Uno de los principales hallazgos fue la presencia generalizada de una respuesta  
emocional negativa inmediatamente posterior al error. Los participantes describieron que esta  
reacción era especialmente intensa cuando percibían que su equivocación había generado  
consecuencias directas sobre el marcador o había perjudicado al equipo. Este resultado  
puede comprenderse desde la importancia de la valoración cognitiva en la experiencia del  
estrés competitivo. Gomes et al. (2022) encontraron en futbolistas que la forma en que los  
deportistas valoran una situación competitiva influye significativamente en las emociones  
posteriores: cuando la situación es interpretada como amenaza, disminuye la percepción de  
control y aumentan las respuestas emocionales negativas; por el contrario, cuando es  
interpretada como desafío, los jugadores tienden a experimentar una mayor percepción de  
recursos disponibles para afrontarla.  
Esta perspectiva resulta particularmente pertinente para comprender los hallazgos del  
presente estudio. El mismo tipo de equivocación no produjo necesariamente una respuesta  
equivalente entre los participantes. Mientras algunos futbolistas describieron la acción como  
una prueba de incapacidad personal o como una responsabilidad difícil de asumir, otros  
lograron interpretarla rápidamente como una situación inherente al juego. Esto permite  
plantear que el error deportivo adquiere relevancia psicológica a partir de la interpretación  
realizada por el jugador, más que exclusivamente por sus características técnicas. De esta  
manera, fallar un penalti o perder un balón podría representar para un jugador una amenaza  
a su autoconfianza, mientras que para otro puede constituir un acontecimiento transitorio que  
exige un reajuste inmediato.  
Los hallazgos también evidenciaron que la equivocación podía producir una alteración  
temporal de la concentración, debido a que algunos futbolistas continuaban pensando en la  
jugada anterior mientras el partido seguía desarrollándose. Este fenómeno resulta  
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especialmente significativo en el fútbol, donde las situaciones cambian continuamente y la  
respuesta adecuada depende de la capacidad del jugador para actualizar su atención hacia  
las nuevas demandas del entorno. Permanecer cognitivamente vinculado a una acción ya  
finalizada podría limitar los recursos atencionales disponibles para identificar información  
relevante de las siguientes jugadas.  
En este sentido, uno de los resultados más relevantes fue la tendencia de algunos  
participantes a modificar su conducta después de equivocarse. Los futbolistas señalaron que  
podían comenzar a realizar pases más seguros, reducir acciones de riesgo o evitar  
involucrarse nuevamente en situaciones similares. Estas respuestas parecen cumplir  
inicialmente una función protectora, pues permiten disminuir la posibilidad percibida de  
cometer una nueva equivocación. Sin embargo, cuando se mantienen, también podrían  
restringir el repertorio habitual del jugador y modificar su participación dentro del equipo.  
Esta relación entre valoración, afrontamiento y comportamiento coincide con los  
hallazgos de Dai et al. (2021), quienes encontraron que la forma en que los futbolistas evalúan  
cognitivamente las situaciones de estrés competitivo se relaciona con las estrategias de  
afrontamiento que posteriormente utilizan. Los autores observaron que las valoraciones  
positivas favorecen una mayor utilización de estrategias positivas de afrontamiento y que la  
percepción de recursos disponibles desempeña un papel relevante en este proceso. En  
consecuencia, después de una equivocación, la percepción de capacidad para controlar lo  
que ocurre a continuación puede ser más relevante que la posibilidad ya inexistentede  
modificar el error cometido.  
Otro hallazgo central estuvo relacionado con el diálogo interno posterior a la  
equivocación. Los resultados permitieron diferenciar dos patrones principales. Por una parte,  
aparecieron pensamientos autocríticos caracterizados por reproches, cuestionamientos  
sobre las propias capacidades y anticipación de nuevos errores. Por otra, algunos  
participantes  
utilizaron deliberadamente  
expresiones  
breves  
orientadas  
hacia la  
recuperación, tales como “siguiente jugada”, “continúa” o “haz lo simple”.  
Estos resultados son consistentes con la literatura que reconoce el diálogo interno  
como una herramienta relevante para la regulación cognitiva y el rendimiento deportivo.  
Hatzigeorgiadis et al. (2011), mediante un metaanálisis de 32 estudios, encontraron un efecto  
positivo moderado de las intervenciones basadas en self-talk sobre el rendimiento deportivo,  
señalando además que los programas que incluyen entrenamiento sistemático en esta  
habilidad producen mayores beneficios que su utilización espontánea.  
Los hallazgos del presente estudio permiten ampliar esta perspectiva al sugerir que el  
diálogo interno puede tener una función específica en la transición entre el error y la siguiente  
acción deportiva. Las autoinstrucciones breves utilizadas por algunos futbolistas parecen  
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funcionar como señales cognitivas destinadas a interrumpir la atención dirigida hacia el  
pasado y reorientarla hacia una demanda presente. Así, expresiones como “siguiente jugada”  
no tendrían únicamente una función motivacional, sino también atencional, al establecer una  
frontera psicológica entre una acción que ya terminó y las posibilidades de actuación que  
todavía permanecen abiertas.  
En contraste, el diálogo interno excesivamente autocrítico pareció asociarse con  
mayor permanencia psicológica en la equivocación. Este hallazgo resulta importante porque  
sugiere que el problema no sería necesariamente reconocer el error o realizar una evaluación  
crítica sobre lo ocurrido, sino hacerlo en un momento en el que el deportista todavía necesita  
responder a las exigencias competitivas inmediatas. El análisis técnico del error puede ser  
útil posteriormente, pero durante el partido una rumiación prolongada podría interferir con la  
recuperación atencional.  
Las estrategias de afrontamiento constituyeron otro eje relevante de los resultados.  
La estrategia predominante fue el reenfoque hacia la siguiente jugada, seguida por las  
autoinstrucciones, la regulación mediante respiración y la búsqueda deliberada de una acción  
sencilla que permitiera recuperar confianza. Estos hallazgos respaldan la importancia de  
desarrollar mecanismos de afrontamiento específicos para las demandas competitivas.  
Lope Fernández y Solís Briceño (2020), en un estudio realizado con futbolistas,  
encontraron que una intervención centrada en estrategias de afrontamiento y técnicas de  
relajación produjo una reducción significativa de los niveles de estrés. Aunque dicho trabajo  
analizó el estrés desde una perspectiva más general, sus resultados respaldan la posibilidad  
de entrenar recursos psicológicos que ayuden a los futbolistas a responder de manera más  
funcional ante situaciones emocionalmente exigentes.  
Asimismo, Cantón-Chirivella et al. (2015) encontraron que las estrategias de  
afrontamiento orientadas hacia la tarea se relacionaban con mejores indicadores de bienestar  
psicológico y con una respuesta más favorable ante la ansiedad competitiva. Este  
planteamiento permite interpretar el reenfoque identificado en los participantes como una  
forma de afrontamiento orientada hacia aspectos controlables del entorno. Después de un  
error, el futbolista no puede modificar la acción anterior, pero sí puede controlar parcialmente  
su posicionamiento, el siguiente pase, la intensidad defensiva, la comunicación o la ejecución  
de la siguiente tarea.  
En este sentido, resulta particularmente interesante el hallazgo según el cual algunos  
jugadores buscaban realizar una acción sencilla y exitosa inmediatamente después del error.  
Esta conducta podría funcionar como un mecanismo de restauración de la percepción de  
competencia. Completar un pase simple, recuperar una marca o participar adecuadamente  
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en una acción defensiva permitiría generar una nueva evidencia inmediata de eficacia que  
compita psicológicamente con la experiencia negativa anterior.  
Esta interpretación es coherente con los resultados de Dai et al. (2021), quienes  
identificaron que la percepción de capacidad tiene una relación relevante con la evaluación  
de las situaciones competitivas y con las estrategias de afrontamiento utilizadas por los  
futbolistas. Por tanto, una intervención psicológica sobre el error podría no requerir  
únicamente modificar pensamientos, sino también facilitar conductas concretas que permitan  
al jugador recuperar rápidamente una sensación de control y eficacia dentro del partido.  
Los resultados también pusieron de manifiesto la importancia del apoyo interpersonal.  
La mayoría de los participantes señaló que mensajes breves de compañeros, gestos de  
aprobación o expresiones que normalizaban el error contribuían a disminuir la sensación de  
culpa y facilitar la recuperación. Por el contrario, los reproches inmediatos podían aumentar  
la presión, la inseguridad y el temor a volver a equivocarse.  
Estos hallazgos coinciden con Dai et al. (2021), quienes evidenciaron que la  
percepción de apoyo social se relaciona con valoraciones más positivas de las situaciones  
competitivas y puede contribuir indirectamente a estrategias de afrontamiento más  
adaptativas. De esta manera, el afrontamiento posterior al error no debería entenderse  
exclusivamente como un proceso intrapsíquico, pues el entorno inmediato puede modificar la  
forma en que el jugador interpreta lo ocurrido.  
También se relacionan con lo encontrado por Aguinaga et al. (2021), quienes  
mostraron que las estrategias de afrontamiento y la cohesión grupal actúan como factores  
protectores frente al impacto de la ansiedad competitiva sobre el bienestar psicológico de los  
futbolistas. En consecuencia, la reacción colectiva frente al error individual puede representar  
un componente significativo de la cultura psicológica de un equipo.  
El papel del entrenador apareció igualmente como una variable relevante. Los  
participantes valoraron de forma positiva las respuestas centradas en proporcionar  
instrucciones concretas después de la equivocación, mientras que los reproches intensos  
fueron relacionados con un incremento del temor a cometer nuevos errores. Este resultado  
tiene importantes implicaciones prácticas. La respuesta del entrenador inmediatamente  
posterior a una equivocación puede influir sobre dónde dirige el jugador su atención: hacia el  
error pasado o hacia la acción siguiente.  
Desde esta perspectiva, una instrucción breve como “continúa”, “mantén la posición”  
o “busca el pase sencillo” puede cumplir una función reguladora al ofrecer al jugador una  
conducta específica sobre la cual recuperar control. Esta idea es compatible con la evidencia  
sobre el entrenamiento sistemático de habilidades psicológicas en futbolistas. Thelwell et al.  
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(2006) encontraron que una intervención que combinaba relajación, imaginación y diálogo  
interno podía favorecer dimensiones específicas del desempeño futbolístico, mostrando que  
las habilidades psicológicas pueden integrarse directamente a las demandas técnicas y  
tácticas propias del fútbol.  
Un aporte particular del presente estudio consiste en identificar una posible secuencia  
psicológica posterior al error: error determinante → respuesta emocional → interpretación  
cognitiva → diálogo interno → estrategia de afrontamiento → recuperación o prolongación de  
la afectación. Esta secuencia no debe interpretarse como un proceso rígido o universal, pero  
permite organizar conceptualmente los patrones observados en los participantes.  
Desde este modelo, el error en sí mismo constituiría únicamente el acontecimiento  
inicial. La evolución psicológica posterior dependería fundamentalmente de la valoración  
realizada por el futbolista. Una interpretación centrada en la amenaza, acompañada de  
autorreproche y miedo a repetir la equivocación, podría facilitar una respuesta caracterizada  
por pérdida de confianza, reducción del riesgo y dificultades atencionales. Por el contrario,  
una interpretación más funcional, combinada con autoinstrucciones y focalización sobre  
aspectos controlables, podría facilitar una recuperación más rápida.  
Esta interpretación encuentra respaldo en Gomes et al. (2022), quienes mostraron  
que los jugadores que valoran las situaciones competitivas como desafíos presentan una  
mayor percepción de recursos para afrontarlas y una experiencia emocional más positiva,  
mientras que las valoraciones de amenaza se relacionan con una menor sensación de control.  
Los resultados del presente estudio sugieren que este principio también puede ser relevante  
en una escala temporal mucho más breve: no solo en la anticipación general de una  
competición, sino durante los segundos y minutos posteriores a una equivocación específica.  
Desde una perspectiva aplicada, los hallazgos permiten plantear que el entrenamiento  
psicológico del futbolista debería incluir explícitamente el manejo del error. Tradicionalmente,  
gran parte de la preparación técnica busca disminuir la probabilidad de equivocación; sin  
embargo, incluso en deportistas altamente entrenados el error continuará siendo inevitable.  
Por ello, además de entrenar para cometer menos errores, parece pertinente entrenar la  
capacidad para recuperarse rápidamente cuando estos ocurren.  
Una intervención de estas características podría incorporar rutinas breves posteriores  
a la equivocación, utilizando respiración, palabras clave, reenfoque atencional y selección de  
una conducta inmediata controlable. Esto sería consistente con la evidencia existente sobre  
la utilidad del diálogo interno y el entrenamiento de habilidades psicológicas en el rendimiento  
deportivo (Hatzigeorgiadis et al., 2011; Thelwell et al., 2006).  
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Asimismo, sería recomendable involucrar al cuerpo técnico y al resto del equipo. Si el  
apoyo interpersonal y la cohesión pueden favorecer respuestas de afrontamiento más  
positivas, la recuperación posterior al error podría convertirse en una competencia colectiva,  
y no exclusivamente individual. La construcción de una cultura en la que el error sea  
reconocido como parte del aprendizaje competitivo sin eliminar la responsabilidad  
individualpodría disminuir respuestas de evitación y facilitar que los jugadores mantengan  
su capacidad para tomar decisiones bajo presión.  
Finalmente, estos resultados deben interpretarse teniendo en cuenta las  
características del estudio. El enfoque cualitativo permitió profundizar en la experiencia  
subjetiva de los futbolistas, pero no busca establecer relaciones causales ni generalizar los  
hallazgos a todos los contextos del fútbol. Además, la percepción retrospectiva de los  
participantes puede verse influida por el tiempo transcurrido desde la equivocación y por la  
reinterpretación posterior del acontecimiento. Futuras investigaciones podrían complementar  
estos hallazgos mediante diseños longitudinales, observación durante partidos o mediciones  
inmediatamente posteriores a errores específicos.  
También sería pertinente comparar jugadores según posición, experiencia  
competitiva, nivel deportivo y edad, debido a que las consecuencias psicológicas del error  
podrían variar considerablemente entre un portero, un delantero o un defensor. Del mismo  
modo, futuras investigaciones podrían examinar si existen diferencias entre errores con  
consecuencias objetivas sobre el marcador y errores que únicamente son percibidos como  
graves por el propio jugador.  
En conjunto, la discusión de los hallazgos permite sostener que el error deportivo no  
termina cuando finaliza la acción técnica en la que ocurrió. Su efecto puede continuar durante  
las jugadas posteriores a través de las emociones, pensamientos y decisiones del futbolista.  
Sin embargo, dicha continuidad no es inevitable: la valoración cognitiva, el diálogo interno,  
las estrategias de afrontamiento y el apoyo del entorno parecen intervenir de manera decisiva  
en la rapidez con la que el jugador logra recuperar su funcionamiento competitivo. Desde esta  
perspectiva, aprender a equivocarse y, especialmente, aprender a recuperarse del error  
constituye una dimensión relevante de la preparación psicológica en el fútbol.  
.
Conclusiones  
La presente investigación permitió comprender que el error deportivo en el fútbol no  
constituye únicamente una falla técnica o táctica, sino también una experiencia psicológica  
con efectos emocionales, cognitivos y conductuales que pueden extenderse a las acciones  
posteriores del partido. La frustración, la culpa, la rabia, la vergüenza y el temor a volver a  
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equivocarse aparecieron como respuestas frecuentes, especialmente cuando el jugador  
percibía que su error había tenido consecuencias directas sobre el resultado o sobre el  
desempeño colectivo.  
Los hallazgos mostraron que la manera en que el futbolista interpreta la equivocación  
resulta determinante para su recuperación. Cuando el error fue acompañado de  
autorreproche, rumiación o miedo a repetirlo, se observaron mayores dificultades para  
recuperar la concentración, la autoconfianza y la disposición para asumir riesgos. En  
contraste, quienes lograron aceptar lo ocurrido y orientar rápidamente su atención hacia la  
siguiente acción mostraron respuestas de afrontamiento más funcionales.  
Entre las estrategias que favorecieron la recuperación psicológica se destacaron el  
reenfoque atencional, las autoinstrucciones breves, la respiración consciente, la búsqueda de  
una acción sencilla y exitosa y el apoyo recibido por parte de compañeros y entrenadores.  
Estas estrategias parecen contribuir a reducir la permanencia cognitiva en el error y a  
restablecer progresivamente la sensación de control durante la competencia.  
Asimismo, se evidenció que el afrontamiento del error no depende exclusivamente de  
recursos individuales. La reacción del entorno inmediato puede facilitar o dificultar la  
recuperación del jugador. Los mensajes de apoyo, la normalización de la equivocación y las  
instrucciones concretas del entrenador fueron percibidos como elementos facilitadores,  
mientras que los reproches y respuestas negativas incrementaron la presión y el temor a  
cometer nuevos errores.  
En consecuencia, la preparación psicológica del futbolista debería incorporar de  
manera explícita el entrenamiento para afrontar y recuperarse del error. No resulta suficiente  
trabajar únicamente para reducir la probabilidad de equivocación; también es necesario  
desarrollar recursos que permitan al jugador continuar compitiendo de manera funcional  
cuando el error inevitablemente ocurre.  
Finalmente, los resultados permiten considerar la capacidad de recuperación posterior  
al error como una competencia psicológica relevante dentro del fútbol. Fortalecer el diálogo  
interno funcional, la regulación emocional, el control atencional y las dinámicas de apoyo  
dentro del equipo puede contribuir a que una equivocación aislada no se transforme en una  
cadena de errores ni condicione negativamente el rendimiento posterior. En este sentido,  
aprender a recuperarse de la equivocación constituye una habilidad tan importante como  
aprender a evitarla.  
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