significado. La autorregulación digital sintetiza planeación, monitoreo y control de
tiempo/atención en línea. El capital social —recursos de apoyo e información que circulan por
redes cercanas (bonding) y puentes (bridging)— ayuda a explicar por qué algunos grupos se
benefician más que otros (Ye et al., 2024; Hong & Lee, 2023).
El andamiaje teórico articula perspectivas complementarias. Usos y gratificaciones
explica por qué formatos breves y participativos “pegan” en el aula: satisfacen necesidades
de información, identidad, relación y entretenimiento. La autodeterminación sostiene que la
motivación se estabiliza cuando se cuidan autonomía, competencia y vinculación; esto guía
micro-retos, feedback claro y comunidades de práctica. El enfoque ecológico sitúa procesos
digitales en capas (individuo, aula, campus, familia, cultura, tiempo), útil para acciones desde
lo micro a lo institucional. El modelo activo–pasivo ordena efectos según calidad de
involucramiento. Las affordances de plataforma explican mecanismos (normas, reputación,
coordinación). El marco I-PACE aporta lectura procesual de vulnerabilidad y hábitos
problemáticos sin patologizar por defecto (Brand et al., 2025). Y la deontología digital
específica de TS traduce estos saberes a estándares operativos (NASW, 2021/2024).
En evolución conceptual, la discusión pasó de rótulos genéricos sobre “adicción a
Internet” a mirar procesos, mediadores y contextos. Hoy importa explicar resultados por para
qué, cómo, con quién y en qué condiciones institucionales sucede el uso (p. ej., carga
atencional, normas de curso, diseño de plataforma), lo que conecta con prácticas modificables
(autorregulación, tipo de uso, sentido de comunidad) y evita respuestas prohibicionistas poco
realistas en educación superior (Marciano et al., 2024; Godard et al., 2024).
Con lo anterior se propone un modelo explicativo integrador para el estudio. Entradas:
perfil del estudiantado, recursos y normas institucionales y características de plataformas que
estructuran visibilidad/edición/persistencia/asociación. Procesos mediadores: tipo de uso
(activo/pasivo), comparación social, apoyo percibido, autorregulación, satisfacción de
autonomía-competencia-vinculación.
Resultados esperados: (a) bienestar digital (atención sostenida, menor ansiedad
vinculada al uso, sentido de comunidad); (b) resultados académicos (hábitos de estudio,
aprovechamiento estratégico de redes, desempeño); (c) capital social (lazos de apoyo y
puentes entre programas y cohortes). El rol del TS cruza todo el modelo como educador en
alfabetización digital crítica, acompañante psicoeducativo y articulador interinstitucional con
Bienestar, Docencia y Comunicaciones, además de garante ético (UNESCO, 2023; JRC–
European Commission, 2025; NASW, 2024).
Este marco se presenta con lectura crítica. Competencia digital/MIL dan lenguaje
común y permiten evaluación, pero requieren contextualización local para no quedarse en
checklists.
Revista Poliantea
E-ISSN: 2145-3101
Vol 21. Núm. 1 (2026)
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